noviembre 27, 2021

El Zota Estación Biológica

Somos una estación biológica localizada en Costa Rica, contamos con senderos de longitud de hasta 50 kilómetros para avistamiento de aves, anfibios y mamíferos, tour en bote, hospedaje y actividades de MTB.

Vivimos una vida muy acelerada.

El conocimiento empírico sobre el campo y la naturaleza a sido reemplazado por estilos de vida más relacionados al capital, a lo material. Las repercusiones de este tipo de relación se reflejan en lo poco que nuestra sociedad es consciente del equilibrio tan improbable del que formamos parte. Un balance perfecto que permite levantarnos todos los días y vivir una vida saludable.

Queremos que te tomes unos segundos y pienses en lo primero que hiciste o pensaste cuando te levantaste hoy.

Probablemente se trate de tu trabajo, tus obligaciones y predicciones rápidas sobre lo que va a pasar en tu día. Es lo normal, ya que dependemos de eso para vivir, cumplir con una agenda, con la rutina… Estas pensamientos surgen de las exigencias del sistema que rige nuestra sociedad. Nuestra propuesta es que pensemos más en las cosas simples y esenciales que forman parte de nuestra vida, en aquello que nos permite hacer todas nuestras actividades del día a día, lo que hacemos por instinto: caminar, respirar, comer, reír… En el Zota trabajamos para que el contacto con la naturaleza nos genere nuevas formas de ver la vida, de volver la mirada a lo esencial. 

La Tierra es única.

Una prueba irrefutable de ello es que es el único planeta conocido hasta ahora donde existe vida. Todo esto, gracias al oxígeno tan vital y frágil que sólo se encuentra contenido por una fina capa que recubre el orbe. Salir de aquí significaría quedarse sin la capacidad de respirar por sí solo. Los profundos océanos, las diminutas hormigas, los volcanes y hasta el oxígeno que estamos respirando en este preciso momento en donde sea que esté, todo está interconectado, todo cumple una función y un propósito.

Todos los seres vivos del planeta somos interdependientes y estamos interconectados entre sí.

Nuestra Tierra está viva. Aunque los componentes básicos para la vida son comunes en todo el universo, la vida es… rara. Por ejemplo el Sol es el gran y violento jefe del Sistema Solar, que libera devastadoras partículas de radiación mortal. Sin unos cuantos factores que funcionan como escudos: uno generado por nuestro núcleo planetario, otro por nuestra atmósfera y un tercero por nuestros sistemas climáticos interconectados, la Tierra nunca habría podido cosechar vida. Por esto, el sol es parte esencial de nuestra existencia, un sol asesino que trabaja como aliado. Contradictorio pero así funciona, así es el proceso.

Fotografía de nuestro planeta Tierra (punto azul) tomada por la sonda Cassini desde los anillos de Saturno.

Todos los seres vivos del planeta somos interdependientes y estamos interconectados entre sí. Es imprescindible comprender esto, que no somos la especie principal, solo somos un eslabón más en esta compleja y rara roca llamada tierra. Desde que surgió la vida, los microbios, plantas, los hongos y los animales han esculpido la superficie y la atmósfera del planeta de la manera más extraña; el excremento de los peces crea islas, los animales muertos crean montañas, y las plantas ayudan a crear continentes. De la vida que nos rodea, depende nuestro ambiente.

En el Zota trabajamos para que el contacto con la naturaleza nos genere nuevas formas de ver la vida, de volver la mirada a lo esencial.

Todo lo que pensamos que está hecho por el hombre nos fue dado con la ayuda de otras formas de vida: el material en las calles, la fibra en la ropa, inclusive el combustible de los automóviles. Este deseo por explotar los recursos naturales (a gran escala) afecta el rumbo del planeta y no positivamente. La humanidad transforma el planeta todos los días, el planeta más extraordinario en el sistema solar pero no hay garantía que los humanos vivamos en él por siempre, la tierra no nos necesita, tampoco la vida y aunque no existamos, la vida seguirá adaptándose al entorno, entonces preguntémonos ¿Quién necesita a quién? Más que las grandes ciudades, nuestro hogar realmente está en la naturaleza. Los seres humanos somos la mayor amenaza para nosotros mismos, pero así como somos amenaza, somos (o al menos podemos ser) los mejores aliados. Escuchemos las señales, los llamados de atención… Pongamos en perspectiva que no hay ningún sitio como nuestro planeta en toda la galaxia, interconectado, maravilloso y sumamente frágil.

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